Considera asignar tu tiempo de trabajo aproximadamente así:
60% - Generador principal de ingresos: Tu negocio principal que produce la mayor parte de ingresos recibe la mayoría de tu enfoque
30% - Negocio secundario: Atención significativa pero no la prioridad
10% - Tercer negocio/experimentos: Tiempo limitado para proyectos de crecimiento o probar nuevas ideas
Esto previene la trampa de repartirte equitativamente entre negocios y no avanzar significativamente en ninguno.
Dedica días específicos o bloques de tiempo a cada negocio en lugar de cambiar constantemente de contexto.
Ejemplo de horario:
- Lunes y martes: Clientes de consultoría
- Miércoles: Creación de contenido de cursos
- Jueves y viernes: Proyectos de diseño
- Viernes tarde: Administración de todos los negocios
Tu cerebro funciona mejor con bloques de enfoque que saltando entre tipos de trabajo completamente diferentes cada hora.
Gestión de proyectos: Notion o Trello para organizar tareas entre negocios. Un espacio de trabajo, tableros separados por negocio.
Control de tiempo: Toggl Track o Harvest si facturas por hora o quieres entender dónde va realmente el tiempo. Los datos revelan qué negocios consumen tiempo desproporcionado respecto a los ingresos.
Comunicación: Gmail con etiquetas/filtros por negocio mantiene el email organizado. Calendly elimina el ir y venir de programación. Loom te permite enviar actualizaciones en video en lugar de interminables explicaciones por email.
Gestión de clientes: Para múltiples negocios, considera un CRM simple como el nivel gratuito de HubSpot o crea una base de datos en Notion rastreando todos los clientes, proyectos y estados entre negocios.
La clave: integra herramientas en lugar de mantener sistemas completamente separados. Tu software de contabilidad, gestor de proyectos y control de tiempo deberían comunicarse entre sí o al menos compartir categorización consistente.
Más negocios no equivalen a más éxito si estás sobrecargado. Señales de advertencia de que estás al límite:
- Incumplir plazos regularmente
- Calidad del trabajo en declive
- Sentirte constantemente atrasado
- Sin tiempo para marketing/desarrollo de negocio
- Relaciones personales sufriendo
Cuando llegues a esto, tienes tres opciones: automatizar más, externalizar tareas o cerrar el negocio con peor rendimiento. Todas son válidas. La opción inválida es forzarte hasta el agotamiento hasta que algo se rompa.